Aún nos queda por exhibir el verbo,
aunque solo sea para sabernos
vivos reescribiendo los cuadernos
tachados por la mierda del superbo.
Patéticos se esconden en su acerbo
esos que no son más que subalternos
encumbrados hasta copar gobiernos
más cerca de la rata que del jerbo
Quizás sea para mí un desahogo
a modo de impotencia manifiesta
pero no me caeré en la amargura.
Ni haré de mi bilis un monólogo.
Obtenga yo siempre que quede inhiesta
la voluntad de guardar la cordura.